El propósito de Catch The Fire Medellín (y cómo lo logramos)

propositoCTFM
En Catch The Fire Medellín repetimos a menudo que nuestra visión es ser como Jesús en carácter y en poder. Y que nuestra identidad como comunidad se vive a través de los valores FIRE, que son:

F – Fuego del amor del Padre revelado a través de Jesucristo

I – Intimidad, presencia y escuchar la voz de Dios

R – Restauración del corazón y el alma

E – Extender el Reino, equipando y ungiendo con el poder del Espíritu Santo

¿Sabías que hay dos mandamientos de Jesús en los que nuestros valores FIRE se basan?

Y El le dijo: AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
Mateo 22:37-40

Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Mateo 28:19-20

El gran mandamiento requiere que aprendamos a amar a Dios, amar a otros y amarnos a nosotros mismos. La gran comisión requiere que ganemos almas, conectemos a los seguidores, discipulemos y enviemos líderes que estén inmersos en todos los aspectos de la Trinidad.

Del Gran Mandamiento y la Gran Comisión, podemos entender que la iglesia tiene cinco propósitos que Cristo quiere que cumplamos. Estos cinco propósitos son los que describe Rick Warren en su libro Una Iglesia con Propósito.

1. Amar al Señor con todo el corazón
La palabra que describe este propósito es adoración. La iglesia existe para adorar a Dios—así expresamos nuestro amor a Él.

La adoración, la devoción a Dios, va primero que el servicio. Dios no quiere siervos sino amantes.

“AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y SOLO A EL SERVIRAS.”
Mateo 4:10

La adoración es algo que debemos disfrutar y hacerlo de corazón, no como una carga o responsabilidad. Eso ocurre cuando entendemos que él se deleita en nosotros y que nos podemos deleitar en él. Y lo podemos hacer como congregación o en nuestras casas.

2. Amar al prójimo como a uno mismo
La palabra para describir este propósito es ministerio. La iglesia existe para ministrar a las personas. El ministerio es demostrar el amor de Dios a otros al suplir sus necesidades y sanar sus corazones de toda herida emocional, física, relacional, espiritual y mental.

Uno no demuestra su amor por el prójimo simplemente conversando y pasando tiempo juntos en reuniones. Es ministrándonos unos a otros, edificándonos con palabras proféticas, oración por sanidad y libertad, animándonos con la Palabra.

3. Ir y hacer discípulos
Este propósito lo llamamos evangelismo. La iglesia existe para comunicar la Palabra de Dios. Somos embajadores de Cristo y nuestra misión es evangelizar el mundo. En griego, la palabra “id” en la Gran Comisión se puede leer “mientras van”. Es la responsabilidad de cada cristiano compartir el evangelio a donde quiera que vaya.

Debemos hablarles del amor del Padre revelado a través de Jesucristo quien murió y resucitó para librarnos del pecado y de la muerte y darnos vida eterna. Debemos hablarles de todas sus promesas, incluyendo que algún día regresará. El evangelismo es un privilegio, las mejores noticias existentes.

De ahí se desprende que debemos crecer, y hacer crecer a otros, pues es un mandato de Jesús que prediquemos el evangelio para que más gente sea salva.

4. Bautizándolos
El bautismo es un acto de obediencia que indica que pertenecemos al cuerpo de Cristo, nos identificamos con él y por eso nos hacemos parte de una comunidad. Ese es uno de los propósitos de la iglesia, ser una comunidad.

No debemos vivir en soledad, sino en familia, como miembros del cuerpo de Cristo. Cuando alguien se bautiza es un símbolo tanto de su fe en Cristo como de su incorporación al cuerpo de Cristo.

Así que ahora ustedes, los gentiles, ya no son unos desconocidos ni extranjeros. Son ciudadanos junto con todo el pueblo santo de Dios. Son miembros de la familia de Dios.
Efesios 2:19

5. Enseñar a obedecer
Este propósito se describe con la palabra discipulado. El discipulado es el proceso de ayudarle a la gente a ser más como Jesús en carácter y en poder, a parecerse a él en sus pensamientos, sentimientos y acciones.

A El nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.
Colosenses 1:28

No estamos llamados sólo a alcanzar al mundo sino a enseñarles todo lo que Jesús nos mandó—desde perdonar a todos los que nos ofenden hasta sanar enfermos y resucitar muertos. Luego de que una persona recibe a Cristo, es la responsabilidad de la iglesia desarrollar a esa persona para que alcance madurez espiritual.

Así que la iglesia existe para:

  • adorar (amar y ser amados por Dios)
  • ministrar (sanar los corazones de los heridos)
  • evangelizar (compartir el evangelio con demostraciones de poder)
  • discipular (enseñar a los creyentes a ser como Jesús en carácter y en poder)
  • vivir en comunidad (bautizando a los nuevos creyentes y haciéndolos parte de la comunidad)

Un verso muy importante acerca de nuestro rol dentro de la iglesia está en Efesios 4.

Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,
a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo;
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.
Efesios 4:11-16

Según este pasaje, quienes sirven en la iglesia como pastores, profetas, maestros y demás, no son los que hacen el ministerio, sino que capacitan a los santos para la obra del ministerio. Las personas en esas funciones les dan a los miembros de la iglesia las herramientas y las enseñanzas para que vayan y ministren a otros en sus lugares de trabajo, estudio, y en donde viven.

Con todo esto en mente, hemos definido el propósito de CTF Medellín de la siguiente manera:

El propósito de CTFM es formar una comunidad de adoradores, sanar sus corazones, discipularlos a la imagen de Cristo y capacitarlos para que lleven el evangelio a sus zonas de influencia con demostraciones de poder para traer avivamiento a Medellín.

¿Cómo lo hacemos?

  • Formamos una comunidad de adoradores al traer personas a ser parte de nuestros servicios de adoración y grupos de interés (hombres, mujeres, etc.), compartiendo el evangelio con amigos, vecinos y compañeros de trabajo o estudio.
  • Sanamos sus corazones compartiendo el amor del Padre y realizando un proceso de sanidad interior, uno a uno, o durante los seminarios de sanando las heridas del pasado.
  • Discipulamos a la imagen de Cristo a través de los Grupos FIRE, en los que todos los nuevos miembros deben participar. Creemos en el modelo de Jesús de discipular en comunidad y no necesariamente uno a uno con los pastores. En estos grupos se aprende más de nuestros valores, estudiamos la Biblia y nos ministramos unos a otros. Aquí formamos amistades y relaciones que nos ayudan a crecer espiritualmente.
  • Capacitamos a las personas para que cumplan su ministerio a través de escuelas (por ejemplo, de profetas, de intimidad con Dios, de liberación, de sanidad, de evangelismo sobrenatural, de adoración y profecía), talleres (de liderazgo, de parejas, estudio bíblico, etc.) y otros eventos.
  • Formamos líderes que se multiplican en otros líderes (2 Timoteo 2:2) a través del mentoreo personal y oportunidades de servir y ministrar dentro y fuera de la congregación.